1 abr 2011

NOMBRES PROPIOS HISTORICOS DE SESEÑA

Puesto que en todas las fiestas se conmemoran las pautas de la vida, los trabajos, aniversarios de santos, vírgenes, personajes importantes, etc., en un apartado del folleto-programa de nuestras fiestas vamos a resaltar algunos nombres propios que jalonan la historia de nuestro pueblo, Seseña. Algunos de estos personajes  son tratados hipotéticamente y otros, la mayoría, han sido extruidos de documentos escritos que se remontan hasta la Edad Media.
En un documento del rey Alfonso VIII, de 1181 y 1182, se dice que este rey da al arzobispo Alderico de Sigüenza unas tierras y un molino harinero en el término de Seseña. El molino harinero y dichas tierras se situaban cerca de la confluencia del Tajo y Jarama, por lo que se deduce que Seseña se localizaba en la Vega. Los molinos movidos por las aguas de los ríos se llamaban  “aceñas”, palabra que árabe es “asanya”. El nombre “asanya” pudo ser el origen del nombre Seseña, pero existen otras opciones antroponímicas (nombre de personas), como “Sisius”, “Sisinio”, “Lucio Cornelio Sisenna”,… que enlazan más directamente con los nombres que tuvo Seseña a partir de los años 1180, como “Sesennia, Sesenie, Sesenia”.
“Isilus” en germánico quiere decir hielo, cristal, reluciente. Esta raíz deriva en –inius- y se convierte en “Sisinius” con el tiempo, por replicaciones y sustituciones lingüísticas. En el área de Aranjuez y Seseña, hubo poblaciones visigodas con lenguas germánicas, alemanas, a partir del siglo VI, como demuestran los objetos personales de bronce encontrados en las necrópolis o cementerios en los términos de estas localidades. D. Fernando Jiménez de Gregorio propone que el topónimo “Requena”, área de vega entre Seseña y Borox, procede de un nombre germánico de persona, “Riikkius”. Menéndez Pidal hace proceder el nombre de Seseña del antropónimo “Sissius”. Si Seseña procede de “Sisinius” y éste significa “hielo”, “reluciente”, pudieran estos calificativos referirse a salinas o a las piedras de yeso cristalizadas en forma de espejuelos relucientes que abundan en nuestra zona.
Por los años 1080, el rey Alfonso VI y su amigo árabe, Al-Mamún, rey de Toledo, cazaban en los sotos  que había a lo largo del Tajo entre Seseña y Toledo.
En el testamento de rey Alfonso VIII, en el año 1204, se hace constar que las salinas de “Las Espartinas” eran propiedad suya. Este mismo rey da rentas a la Orden de Calatrava sobre las Salinas Espartinas. La orden tenía propiedades de tierras entre Borox y Seseña. Espartinas y Seseña eran dos aldeas diferentes ya en el año 1235. En este mismo año el rey Fernando III manda que se marquen los mojones que separaban los términos de Espartinas y Salinas. Las autoridades que procedieron a ello se reunieron en Valdemoro.
Los nobles y señores de Segovia estaban en pugna con el Concejo de Madrid que les cerraba el paso a sus grandes rebaños de ovejas que pasaban el otoño e invierno en los valles de los Montes de Toledo y Ciudad Real.
Amenazaron al rey Alfonso VIII y lograron cañadas y tierras ganaderas en el término de Seseña. Probablemente controlaron el puente de barcas de Añover para pasar el ganado a la otra orilla del Tajo. De esta manera, Seseña pasó a depender del Concejo de Segovia, hecho que quedó confirmado cuando nuestro pueblo pasó al Señorío de los Arias Dávila, Conde de Puñoenrostro, que recibió del rey Juan II el Castillo del Puñoenrostro ubicado en Seseña. La donación fue confirmada después por el rey Enrique IV.
Para atender las necesidades del castillo, de su guarnición militar y servicio económico doméstico, se invitó a agricultores, granjeros  artesanos a que vinieran a vivir a Seseña. Entre los años 1443 y 1450, Seseña incrementó la población notablemente en torno a la dinámica que exigía un castillo señorial militar y, a la vez, de esparcimiento y lugar de cacerías.
En 1517 estuvo Seseña el hijo de Cristóbal Colón, Fernando Colón. En el libro que escribió llamado “Cosmografía” dice que Seseña dista de Toledo una legua, es decir, unos cinco Kilómetros y seiscientos metros. También dice que Seseña dista esta misma distancia del Castillo de Puñoenrostro. Seria apasionante indagar tales discordancias y si fueron escritas desde el despacho o tomando nota a pie de camino.
Entre los años 1721 y 1831 Seseña figuraba en documentos que están guardados en el Archivo Histórico Nacional. Uno de ellos trata sobre la paga que debía recibir el maestro de Primeras letras, don Juan Alconero. En otro documento sobre arriendo de tierras figuran los nombres de Francisco Correas, José Gómez Sánchez y José González Marín, vecinos de Seseña.
Actualmente los apellidos Alconero, Correa, Sánchez y González, los encontramos entre numerosos seseñeros. Los apellidos Arias, de Hita, Mejía, constan desde el siglo XVI en Esquivias y posiblemente en Seseña también.
En la Guerra por la Independencia con Francia, destacó en esta zona toledana y madrileña un jefe de partida de guerrillero llamado “El Viejo de Seseña”. Luchaba unido a Juan Palarea, jefe de la partida “El Médico”. Entró en Valdemoro quitando a los franceses un cuantiosos botín  armas. “El Viejo de Seseña” fue el primero que entró en Toledo el día 14 de agosto de 1812, tras la evacuación precipitada de los franceses de la ciudad. Después entrarían las partidas de

“El Médico” y “El Comisario”.
En Seseña quedan dos nombres que creemos que se refieren al Viejo de Seseña. “El camino Huerta del Abuelo” y la “Huerta del Abuelo” que se sitúa en la Vega, cerca de la Cuesta De la Reina. Durante la guerra  de la Independencia los franceses ocuparon Seseña y tomaron posiciones claves en el Puente Largo, Cuesta de la Reina, accesos a Toledo, Madrid y Andalucía.
En las inmediaciones de la Cuesta de la Reina debió librarse una batalla entre franceses y españoles ya que (según comunicaciones orales),han aparecido bayonetas, cascos, hebillas, botones, etc., encontrados por aficionados que utilizan los detectores de metales.

Quedan aun centenares de datos prehistóricos e históricos que llenarían un libro y que bien merecería la pena ser plasmados impresa y gráficamente, por ello os emplazamos a próximos artículos.

Los datos de fechas y nombres propios del presente trabajo, han sido tomados de la conferencia que D. Fernando Jiménez de Gregorio dio años atrás en la Casa de la Cultura de Seseña. Aprovechamos la ocasión para rendirle un sencillo pero sentido homenaje a tan
Ilustre historiador toledano.
DOMINGO IZQUIERDO MEDINA
ARTICULO RECOGIDO EN EL LIBRO FIESTAS EN
“HONOR VIRGEN DE LA ASUNCION”.SESEÑA.2005
LAS SALINAS ESPARTINAS DE SESEÑA-CIEMPOZUELOS.
El por qué de muchos manantiales de Seseña, Borox, Ciempozuelos, Aranjuez, etc. vayan cargadas con aguas salinosas tienen un origen que puede remontarse a unos 30 millones de años. Por estas fechas parte de las provincias de Toledo, Madrid, Guadalajara, Cuenca se encontraban en una depresión o gran hoyo rodeada de sierras y montañas. El agua procedente de estas sierras se acumularon arrastrando tierras que se depositaron en capas tras capas con una profundidad desde los orígenes de la formación de la cuenca sedimentaria de unos 1500 mts. de profundidad según los sondeos realizados.
Unas veces las tierras arrastradas al gran lago tenían la composición de calizas; otras veces de arcillas. Pero durante las etapas climáticas muy secas, fueron sedimentos o tierras muy finas de yeso y unas pequeñas porciones de sal y otros salitres. Cuando el gran lago se secó por romperse las barreas montañosas y se vació el lago, los ríos y arroyos cortaron en grandes zanjas las capas de tierra que se habían sedimentado, acumulado. Los manantiales que surgieron al pie de los barrancos de los arroyos y fosas de los ríos, sacaron la sal disuelta en el agua al exterior. Esta es la historia geológica de las salinas.
-         Datos históricos sobre la sal -
La sal ha sido un elemento valioso para la humanidad desde la Prehistoria. Fue tan valiosa que se convirtió en una moneda de cambio. Pequeños saquitos de sal se cambiaron por otras materias muy apreciadas desde la Prehistoria
El nombre de salario o sueldo procede de sal. Con ello se expresa su importancia. Los animales como las ovejas, si lamen sal, les abre el apetito, comen más, cogen más peso en menos tiempo y hasta el vellón que compone la lana junto a la borra, es de pelo más fino, largo y suave. Un objetivo a lograr entre quienes criaron ovejas como el romano Columela en las campiñas de Córdoba, con el objetivo de obtener una lana mejorada. La asociación de ganaderos de la  Meseta española que controlaba unos 11 millones de ovejunos, se lamentaban de los altos precios se la sal en los siglos XVI y XVII, e insistieron ante los reyes que se bajara el precio porque mermaban notablemente las rentas obtenidas de la lana.
Pero hay algo más transcendental en las propiedades de la sal, como es el de actuar como desinfectante y conservante. Gracias a la sal muchos productos comestibles excedentarios o sobrantes se podrían conservar en sal. De lo contrario, se pudrían. Una de las grandes luchas de la humanidad desde la Prehistoria han consistido en tratar de conservar carnes, pescados, vegetales obtenidos en aquellos buenos años de abundancia ante la perspectiva de años flacos, críticos.
Por todas estas cualidades de la sal ha sido mitificada históricamente. En la Biblia aparecen contínuamente frases alusivas a la sal. Jesucristo dijo a los apóstoles que debían ser la sal del mundo dándoles a entender que debían de actuar como curadores, sanadores de los cuerpos y almas.
A los niños cuando se les bautizaba, el cura (de curador o saneador), ponía sal en la lengua de los bebés. El buen samaritano curó las heridas de un apaleado con sal y vinagre. Las salmueras curativas todavía son recomendadas por las  abuelas.
-         Datos prehistóricos e históricos de la sal en Seseña –
En Seseña, Borox, Ciempozuelos, Aranjuez, Ciruelos, encontramos muchas aldeas de hace 5.000 años en adelante que se encuentran al pie de las salinas. Muchas de estas salinas constan en documentos o escritos a partir del año 1.200. Las salinas de Seseña  como la de Bechares, Alijares, Espartinas, constan en esto documentos desde esta fecha.
Un segmento de la asociación de Artesanos de Seseña ha identificado estas salinas siendo la de Alijares o Alixares explotadas por la Orden de Calatrava a partir del siglo XIII por concesión real. Pero las salinas que destacaron fueron las de Espartinas (Seseña - Ciempozuelos), y Valdelascasas (Aranjuez), y en segundo orden las de Bechares que identificamos con las de las Salinillas al lado de Velascón cerca de la Cuesta de la Reina.
Al pié de todos estos manantiales salinosos aparecen cerámicas de hace unos 4.300 años, 3.800, 2.200, 2.300, 1.700, 800-700 y actuales.
Estos ritmos cronológicos diferenciados marcarían en qué fechas los manantiales salinosos afluían más vigorosamente. Concretamente las salinas Espartinas dieron altos rendimientos en los siglos XIII, XIV y XV como se desprende de las numerosas donaciones de sal que dieron los reyes así como rentas a conventos, obispado de Toledo, órdenes militares, particulares.
En tiempos de Felipe II las salinas Espartinas debieron rendir altamente, pues el rey ordenó que la sal de estas salinas se expidiese a la zona geográfica sur de Madrid, mientras otras salinas famosas como las de Belinchón, lo harían hacia el Norte. Todavía se puede ver el trazado del camino por el que las carretas con sal de Espartinas partían en dirección a la Sagra. Un camino que merece recorrerle por el indeterminado enigmatismo que ofrece sin saberse por qué. (Hagan la prueba).
-         Salinas Espartinas hoy día –
Hoy día estas salinas ofrecen un paisaje desolado, abandonado. Con albercas donde se secaba el agua que contenía y contienen una sal y una sosa (la thenardita) que fue muy valorada en las tintorerías, batanes y lavanderías en los años 1940, 50,60. En el año 1945 se obtenían 35 vagonetas de sal y 15 de thenardita. Ambas sustancias se separan al precipitar en costras según la temperatura ambiente. La sal forma costras precipitadas durante el tiempo caluroso, mientras la thenardita sigue flotando en el agua en forma soluble. De aquí que el agua salinosa de las dos bocas de mina de Espartinas pasase de unas albercas a otras dispuestas en serie.
Al lado de las albercas de Espartinas hay datos muy relevantes. Uno de ellos le constituye un montículo artificial de hace unos 3.800-3.600 años, donde se provocó la separación de la sal de cocina y la thenardita. Otro dato son las numerosas cuevas excavadas en el subsuelo del tajo del Arroyo Valle chico que pueden remontarse a la Edad Media como indica el equipo investigador de Ciempozuelos. Según este entusiasta y técnico equipo, dos de las cuevas tienen connotaciones muy enigmáticas por su planimetría. Una de ellas evoca un eremitorio o mihrab árabe por los elementos que contienen: dos columnas y la hornacina. Elementos imprescindibles que deben de figurar en todo oratorio islámico. Árabe o morisco del siglo XVII por la forma del nicho excavado en el fondo de la cueva con forma cuadrangular rematada en triangular y las columnas adelantadas. Pero remitámonos a los tiempos actuales en los que aún se ven vagamente el conjunto tecnológico sobre las técnicas de la obtención de la sal.
Aún queda una pila de lavar y restos de otras hechas en piedra de caliza tipo “Colmenar de Oreja”. Y queda una gran caverna artificial en la que da miedo entrar por si el techo se nos viene abajo. Junto a esta caverna se ve restos de columnillas de granito que nos sitúan ante un símbolo comunal, multitudinario. ¿A qué se refirieron estas columnillas?
Queda una maravillosa pila decantador de caliza carcomida por el tiempo. Por ella pasaba el agua dirigida a las albercas. En ella se recogía las piedrecillas y arenas que salieran en el torrente de agua procedente de la boca de la mina y no se quería que llegase a las balsas, albercas de precipitación de la sal. Dicha pila decantador marca de por sí una etapa en que la afluencia de agua era abundante como para arrastrar sedimentos groseros, gruesos. ¿De qué tiempo es? Esta incógnita y muchísimas más nos depara Salinas Espartinas. Llamadas así porque hubo una población jurídica que consta en documentos del siglo XV quedando absorbida por la población creciente de Seseña que necesitaba más alfoz o término municipal. El término lingüístico <> ya nos habla de por sí, de un área con esparto muy apreciado desarrollado en los calveros de las pendientes de los cerros que miran al rio Xaramba, Xarama, Jarama. Nombre de origen árabe que según los lingüistas se traduce por << río que se desborda fácilmente>> y según Jiménez de Gregorio, <>.
                      
A.C. COLECTIVO DE ARTESANOS Y PINTORES DE SESEÑA
Domingo Izquierdo
LAS SALINAS ESPARTINAS
articulo del 2006

Antes de introducirnos en las cuestiones históricas y técnicas relacionadas con las sal de las Salinas Espartinas, es conveniente comentar una serie de nociones sobre como llegaron a formarse depósito de sal en esta zona del término municipal de Seseña, entremezclándose con yesos, margas, arcillas, calizas, etc.
COMO SE FORMARON
El centro de la península estaba rodeado por sistemas montañosos formando un círculo cerrado, donde el agua se acumulaba por no tener salida al mar, formándose grandes o pequeñas lagunas como las que aún quedan por la Mancha. Los diferentes arroyos incorporaban tierras disueltas que recogían de las rocas montañosas. Estas tierras o sedimentos se originan por la descomposición de las diferentes rocas. El anhídrido carbónico, el oxigeno, el acido carbónico contenido en las gotas de lluvia, los organismos vivos fosilizados, etc. eran y son los factores o agentes que transformaban la naturaleza física y química de dichas rocas, convirtiéndolas en arenas, arcillas, carbonatos, sulfatos, gel de sílice, sales de diversa composición, etc. Uno de estos tipos de sales era el cloruro sódico o sal común.
Todo esos sedimentos se posaban en los fondos de las lagunas, cuando estas se secaban en época de sequia. Posteriormente nuevos sedimentos, arrastrados por las aguas de los arroyos, se incorporaban a las lagunas, y así sucesivamente, formándose diferentes capas de sedimentos.
Según la temperatura y humedad reinante se desprendía más o menos sal de las rocas madre, formándose capas estratificadas (colocadas horizontalmente) de varios metros de grosor. Estas capas o estratos de sal quedaron tapadas por otra, hasta que se llegó a formar un grosor de aproximadamente 1500 metros.
En los últimos millones de años, la península Ibérica se movió, dobló, inclinó. Los lagos de las depresiones (hundimientos) se vaciaron. Unos ríos desembocaron en el Mediterráneo, otros en el Atlántico. Los lagos, lagunas de la depresión central, dejaron de acumular agua y con ello, de deportar tierras. No solamente esto, sino que además, los sedimentos, estratos acumulados durante millones de años fueron desmantelados, barridos, erosionados y transportados al mar por los ríos al tener ya salida exterior.
Había terrenos más fácilmente erosionables que otros, quedando mesas, mesetas, cerros testigos, más altos que otros. De esta manera los cerros de Valdemoro, Seseña, Esquivias, Torrejón, al ser más resistentes quedaron en alto al ser desgastados por los arroyos que los rodean.
Puesto que las vetas donde se encuentra la sal se hayan más bajas, a mayor profundidad, no se las destapa o descubre hasta que un arroyo o cárcava profundiza y corta el terreno limpiamente. Todas estas vetas de sal se posaron en su día en el mismo nivel horizontal, de aquí que todas las salinillas de la zona aparezcan más o menos, a la misma altura o profundidad.
Para que la sal aflore o salga al exterior, un arroyo o rio debe cortar su estrato o capa. Debe manar agua para que en ella venga disuelta esta sal. Si los manantiales se secan, dejan de extraerla. Por eso las Salinas y salinillas funcionaron periódicamente dependiendo del régimen de lluvias y climatología.
Durante largos periodos de sequia dejaron de manar las aguas salinas. Los huecos, cavidades, quebradas producidas al evacuarse la sal se desploman, ciegan, se cierran, dejando de fluir los manantiales salados por lo que hay que recurrir a hacer minas o galerías que abran las redes de aguas interiores, y esta vuelva a manar.
Diversos cálculos personales me llevan a la conclusión que hace unos 4000 años, aproximadamente, los hombres prehistóricos eliminaron la cubierta vegetal del entorno de Seseña, bien para sembrar cereales o crear pastos para el ganado. La consecuencia fue que se formaron importantes cárcava y arroyos muy pronunciados que abrieron las vetas de sal que estaban cerradas de esta manera se explicaría el que junto a todas las salinillas de la zona se encuentren  poblados prehistóricos de hace unos 4000-5000 años, cuyas gentes utilizaban la sal para distintos fines.
A partir de estas fechas prehistóricas, las salinas fueron explotadas sin interrupción, aunque es posible que hubiese periodos que no se hiciese, coincidiendo como ya hemos dicho con climatologías secas.
 
 
USOS DE LA SAL
La sal tiene muchas utilidades, no solo las puramente fisiológicas, también se utiliza con funciones terapéuticas para curar enfermedades relacionadas con la piel y la vista; tiene la capacidad de retener el agua en el organismo ayudando a combatir la sed, ante situaciones humanas extremas; se emplea para hacer vidrios y productos químicos; etc.
Desde la prehistoria la sal y los salitres se utilizaron para diversos fines: ablandar las grasas y colágenos que tienen las pieles, embalsamar los cuerpos de las personas, conservar los alimentos, etc. casi como las legumbres se ablandan añadiendo sal al agua, también lo hace con las pieles, permitiendo pelarlas y eliminar grasas y fibras colagenas. De esta manera las pieles se hacen más flexibles, ligeras, suaves, evitando que se agrieten y haciéndolas más cómodas al vestirlas.
También, la sal y las sosas, se utilizan para lavar la ropa, pues ablanda la suciedad. Estas sustancias hacen que penetre más el agua en las partículas grasientas de la suciedad, desprendiéndolas de los tejidos.
Con las gredas y arcillas de nuestra zona geográfica se entremezclan sales y sosas que fueron empleadas en la Edad Media para los batanes y lavaderos de Toledo, Illescas, Borox, Seseña. Así consta en diversos documentos. Son famosas las gredas salinosas de Magán que llegaron a comercializarse hasta Arabia y Egipto durante la Edad Media. En las Salinas Espartinas existen, todavía hoy, una pila de lavar la ropa o curtir las pieles. Esta pila está hecha con piedra de Colmenar. El uso de estas piedras y cerámicas de la zona se remontan a los siglos II-IV y de la Edad Media. Tenemos conocimiento de que alrededor de esta fechas, pudieron existir en las Salinas Espartinas lavaderos, batanes, curtidurías o tenerías romanas e islámicas, ya que la sal y sosas ayudan a que los tintes de las ropas se conserven al quedar fijados por esto mordientes.
Las salinas Espartinas llegaron a producir alrededor de 15 vagonetas anuales de carbonato y sulfato de sodio (sosas suaves) hacia los años 40. No tenemos noticias exactas de sus destinos y usos. Pero si sabemos que Ciempozuelos tenía fábricas de sosa para fabricar jabón, y que Borox también se fabricaba jabón en los siglos XVIII y XIX.
En zonas de nuestro término municipal y alrededores, abunda una planta parecida al romero o tomillo, llamada jabonera. Esta planta se utilizaba para hacer jabón. Sus cenizas se mezclaban con agua y aceite caliente, produciéndose una saponificación o conversión en jabón, de ahí que se le pusiera el nombre de jabonera. Este procedimiento ya se utilizaba en la Edad Media.
POBLADO DE LA EDAD DEL BRONCE CON POSIBLE VOCACION SALINERA
En el tramo del arroyo Vallechico (como lo llaman los lugareños), gemelo del arroyo Vallegrande, se localiza una mina de sal con un túnel de ladrillo. Dicha mina junto con otra más abajo (mina grande y mina chica) evacuaron aguas salinosas-salitrosas durante muchos años.
Probablemente durante la Edad del Bronce, época romana y Edad Media (islámica) se explotó la sal de esta primera mina.
Junto a esta mina “grande” encontramos un pequeño cerro con una gran cantidad de fragmentos de cerámica pertenecientes a la edad del Bronce Inicial, demostrado por la cerámica decorada con incisiones del estilo “campaniforme” encontrada en esta zona. Esta cerámica se conoce con el nombre de “cerámica campaniforme de Ciempozuelos”, la cual es conocida y valorada en ambientes culturales y educativos de toda España. En el término de Seseña encontramos mucha cerámica de este estilo. Gracias a diferentes procedimientos arqueológicos sea logrado averiguar la fecha de esta cerámica: 3500 a 4000 años atrás. También aparece otra de característica romana (hace 1800-1600 años) y medievales-islámicas (hace aproximadamente 1000 años)
Gracias a excavaciones realizadas en este cerro por diferentes arqueólogos podemos observar diferentes niveles o capas donde aparece gran cantidad de cerámica fragmentada (intencionadamente), junto a masas de finas cenizas y barro enrojecido por el fuego. También encontramos diferentes conglomerados de piedra de yeso.
La interpretación de estos descubrimientos y restos arqueológicos se centra en que se trata de “hornos abiertos” donde se ponía a secar e agua salinosa en grandes recipientes. Una vez evaporada el agua, y en estado de gel, la salmuera se traspasaba a vasijas pequeñas la cuales se rompían una vez llenas de sal precipitada o solidificada en cristales. De ahí que encontremos tantos fragmentos de vasijas.
Existen restos arqueológicos muy similares en el resto de España y diferentes países Europeos.
Encima de este “cerro salinero” del que estamos hablando encontramos un poblado amurallado de la misma época. Esta muralla se construyo para defender sus bienes y producciones. Uno de estos preciados bienes podía ser la sal que se obtenía más abajo.
Hemos encontrado en este cerro vasijas de cerámica con tres formas diferentes, siendo la más abundante las forma de grandes barreños.
Nos conocemos la forma de vida del hombre que vivía tanto en el poblado, como en la explotación salinera; que alimentos consumían o donde pernoctaban. Es posible que vivieran en la explotación durante un tiempo protegiendo la sal que estaba en proceso de elaboración. Si han aparecido en el poblado, frecuentes objetos de piedra de gran magnitud con forma de peine. Los arqueólogos llaman a estas piezas “dientes de hoz”. Posiblemente se utilizaran como raspadores de las fibra hechas de las pieles y cardadores de las lanas. El gran numero de estos utensilios encontrados, nos hace pensar que en poblado pudo existir una industria del cuero, ya que además para el tratamiento de las pieles y lanas se necesitaban las sales y salitres producidos en las salinas. Ambas actividades relacionadas: obtención de sal y curtido de las pieles pudieron realizarse en este “CERRO SALINERO”.
Comentarios e ilustraciones DOMINGO IZQUIERDO
Articulo donado por la organización formación Descarte.2006